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Jan 18 12 10:37 PM

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Algunos creen que conocerse a si mismos es equivalente a conocer lo que hay en su interior, pero siendo este un término – interior - muy ambiguo, ya que es imposible encontrar un sitio en nosotros que podamos llamar interior, habría que revisar qué significa: “lo que hay en el interior”. También preguntarse, ¿el interior de dónde o de quién? Por otro lado se presume que se puede conocer uno a si mismo si presta atención a cómo hace las cosas, cómo piensa o cómo siente, ¿cómo? De antemano se suele suponer que prestando atención a ello podemos hacer modificaciones tales que nos hagan mejores, más precisos, más exitosos o capaces. Ante esto es entonces también necesario averiguar si hay alguna diferencia entre el cómo soy y lo que realmente soy… porque así como una nube es agua evaporada y luego condensada en preparación para precipitarse - pero siempre agua - la forma de la nube o el cómo es la nube (cúmulo nimbo, estrato, cirro, etc., o la forma que adquiere como conejo, ave, luna, cara) es muy cambiante. Del mismo modo, el cómo somos puede ser relativamente fijo por un tiempo, o en apariencia fijo, pero no se puede negar que tiende al cambio antes o después. Si el cómo soy cambia, entonces ¿significa que lo que soy no es fijo? Mucho se ha mencionado, y lo saben quienes han escuchado o leído a los sabios antiguos y actuales, que si algo cambia no es absolutamente real. Por eso, volviendo a lo inicial: ¿es cierto que conocerse a si mismo es conocer el cómo soy? ¿Podría decir de mí que no soy absolutamente real?